Alimentación y sistema inmunitario

Cada comida desencadena inflamación. Cuando comemos, no sólo tomamos nutrientes también consumimos una cantidad significativa de bacterias. El cuerpo se enfrenta con el reto de la asimilación de la glucosa ingerida a la vez que con la lucha contra estas bacterias. Esto desencadena una respuesta inflamatoria que activa el sistema inmunológico de individuos sanos y tiene un efecto protector, como los médicos de la Universidad y el Hospital Universitario de Basilea han demostrado por primera vez. En personas con sobrepeso, sin embargo, esta respuesta inflamatoria falla tan dramáticamente que puede conducir a la diabetes.
Es bien sabido que la diabetes tipo 2 (o diabetes de adultos) conduce a la inflamación crónica con una serie de impactos negativos. Una serie de estudios clínicos han tratado la diabetes eliminando la sobreproducción de una sustancia implicada en este proceso, la interleuquina-1beta (IL-1beta). En pacientes diabéticos, esta sustancia mensajera desencadena inflamación crónica y hace que las células beta productoras de insulina mueran.
Activación del sistema inmunitario
Sin embargo, esta inflamación tiene algunos aspectos positivos, como se informó recientemente en la revista Nature Immunology por investigadores del Departamento de Biomedicina de la Universidad y del Hospital Universitario de Basilea. En individuos sanos, las respuestas inflamatorias a corto plazo desempeñan un papel importante en la absorción de azúcar y la activación del sistema inmunológico.
En su trabajo, el profesor Marc Donath, Jefe del Departamento de Endocrinología, Diabetes de dicho hospital y su equipo de investigación, demuestran que el número de macrófagos (un tipo de célula inmune) alrededor de los intestinos aumenta durante las comidas. Estas denominadas células «limpiadoras» producen la sustancia mensajera IL-1beta en cantidades variables, dependiendo de la concentración de glucosa en la sangre. Esto, a su vez, estimula la producción de insulina en las células beta pancreáticas y esta provoca entonces que los macrófagos aumenten la producción de IL-1beta. La insulina y la IL-1beta trabajan juntas para regular los niveles de azúcar en la sangre, mientras que la sustancia mensajera IL-1beta garantiza que el sistema inmunitario tenga el aporte necesario de glucosa y, por tanto, permanezca activo.
Bacterias y nutrientes
Según los investigadores, este mecanismo del metabolismo y del sistema inmunológico depende de las bacterias y nutrientes que se ingieren durante las comidas. Con nutrientes suficientes, el sistema inmunológico es capaz de combatir adecuadamente las bacterias nuevas. Por el contrario, cuando hay una falta de nutrientes, las pocas calorías restantes deben conservarse para funciones importantes de la vida a expensas de una respuesta inmune. Esto puede ir de algún modo a explicar por qué las enfermedades infecciosas ocurren con más frecuencia en sociedades con carencia de alimentos.
Angel Salazar
Kinepharma
Ejercicio, déficit nutricional y estado de ánimo

El ejercicio regular es el antidepresivo natural más poderoso que existe. De hecho muchos de los efectos beneficiosos del deporte observados en la prevención de enfermedades cardiovasculares están relacionados con su capacidad para mejorar el estado de ánimo de las personas, así la función del sistema cardiovascular.
Varios estudios clínicos han demostrado claramente que el ejercicio tiene un gran efecto antidepresivo, en estos estudios se ha demostrado que una mayor participación en deportes y actividades físicas de todo tipo, reduciría los síntomas de ansiedad, depresión y malestar. Es por ello que las personas que hacen ejercicio de forma regular tienen una mayor autoestima, se sienten mejor y son muchos más felices que las personas que no hacen ejercicio habitualmente.
Esto es debido a que el ejercicio regular aumenta el nivel de endorfinas, las cuales están directamente relacionadas con el ánimo de la persona. Esto está demostrado en uno de los estudios más interesantes al respecto, en el mismo se comparaban los niveles de beta endorfinas y el tipo de depresión de diez personas que hacían ejercicio regularmente en relación con otras diez personas sedentarios de esa misma edad. Éstos últimos estaban mucho más deprimidos, sentían más estrés diariamente y presentaban un mayor nivel de cortisol así como niveles más bajos de beta endorfinas. Los investigadores constataron que el ejercicio fomenta una unión bioquímica entre actividad física y depresión directa y es fundamental para prevenir la depresión.
En relación a este mismo tema también se vio cierta correlación directa entre los problemas citados y la carencia nutricional. Realmente está posible carencia es solo un indicador del problema sobre el estado de ánimo, ya que un déficit nutricional de cualquier nutriente se ha comprobado puede alterar la función cerebral y llevarnos a un estado depresivo.
Por ello es fundamental suplementar a estas personas con ciertas vitaminas y minerales, muchas veces hay que dar un amplio espectro (complejo de multivitaminas y minerales) ya que muchos personas con depresión presentaban carencia de varios nutrientes como ácido fólico, vitamina B 12 y vitamina B 6. Esto lo podríamos constatar con un kit de vitaminas y minerales.
Ángel Salazar
Kinepharma
Obesidad y desequilibrio de la flora intestinal

En estudios con personas con sobrepeso se ha demostrado en su conjunto que impera en su flora intestinal una diversidad menor que en personas de peso normal y que predominan determinados grupos de bacterias que sobre todo, metabolizan hidratos de carbono. No obstante para padecer sobrepeso de verdad deben darse más factores. El principal es la inflamación.
Cuando existen problemas metabólicos como sobrepeso, diabetes o concentraciones elevadas de grasa en la sangre, la mayoría de las veces se detecta una ligera elevación de marcadores inflamatorios en sangre. Los valores no son tan altos como para requerir tratamiento. Por este motivo el fenómeno recibe el nombre de inflamación subclínica.
Normalmente las bacterias producen bastante inflamación, a través de una sustancia transmisora que inducen la inflamación, a no ser que se encuentren controladas dentro de su medio ambiente intestinal. Pero en el caso de una proliferación excesiva de bacterias malas y una alimentación demasiado grasa, existirán demasiados motivos para provocar una cierta inflamación en todo nuestro cuerpo, por lo que éste lo que hace es retener grasa por si vienen malos tiempos.
También hay un efecto directo en la glándula tiroides, los agentes inflamatorios bacterianos perjudican su trabajo y hacen que se genere menos hormonas tiroideas y por tanto que la combustión de grasa sea más lenta.
No sólo las bacterias provocan inflamación si no también se ha observado otras causas posibles como el desequilibrio hormonal, un exceso de extrógenos, deficiencia de vitamina D o incluso una alimentación con demasiado gluten, esto último en definitiva provoca inflamación.
Por tanto en el caso en que estemos observando una serie de problemas en nuestro paciente, entre cuyos síntomas se encuentren la obesidad, la carencia de vitaminas y minerales y la disfunción tiroidea habría que investigar prioritariamente su equilibrio en la flora intestinal, además de cambiar su dieta. Para ello utilizaremos un kit de marcadores inflamatorios y la ampolla de disbiosis intestinal para identificar el equilibrio de la flora intestinal.
Ángel Salazar
Kinepharma.
La elección de la alimentación correcta

En estos días de excesos alimentarios es conveniente fijar de nuevo un rumbo correcto a nivel nutricional y preguntarnos como debe ser nuestra alimentación y si lo estamos haciendo correctamente.
Los alimentos frescos no sólo se consideran buenos para el cuerpo porque son frescos sino porque contiene muchos enzimas y no están oxidados, la oxidación como sabemos es un proceso químico que sucede cuando la materia entra en contacto con el oxígeno. Esto que ocurre muy frecuentemente con el hierro o con los metales, pero ocurre también con los alimentos, por ejemplo cuando utilizamos el aceite para freír algo, vemos que este se decolora y se ennegrece.
Debemos saber que cuando estos alimentos oxidados entran en nuestro cuerpo, se forman radicales libres, los cuales tienen una gran capacidad de hacer daño a nuestro cuerpo como consecuencia de su gran capacidad de oxidación, mucho mayor que la del propio oxígeno.
Los alimentos oxidados no son las únicas cosas que producen radicales libres, hay una serie de elementos como el tabaco el alcohol el estrés que también los genera, para empezar los radicales libres se producen hasta cuando respiramos. Los seres humanos respiramos oxígeno y quemamos glucosa y grasa en las células, lo que produce nuestra energía, pero el 2% de lo que entra en nuestro cuerpo está formado por radicales libres.
No obstante aunque sean considerados los malos de la película, los radicales libres también tienen una función esencial que permite matar virus, bacterias, hongos y eliminar infecciones. Sin embargo cuando el número de radicales libres aumenta por encima de cierto nivel se empieza destruir la célula y su ADN.
¿Cuál es el mecanismo que tiene el organismo para defenderse de los radicales libres?
Es una enzima antioxidante llamada superóxidodismutasa (SOD). Esta ampolla la podemos encontrar en un Kit de sistema endocrino. A partir de 40 años la cantidad está encima va disminuyendo en el cuerpo por eso hay muchos autores que relacionan esta edad con el aumento de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida.
En conclusión si continuamos comiendo alimentos oxidados se generarán una gran cantidad de radicales libres en nuestro cuerpo, además los alimentos oxidados no tienen apenas enzimas por lo que el cuerpo tendrá muchas dificultad para producir enzimas madre lo que hará que entremos en un círculo vicioso de radicales libres no neutralizados que nos provocarán enfermedades.
En oposición a esto la alimentación con alimentos frescos ricos en enzimas, además de limitar la cantidad de radicales libres también limitará la degradación de las enzimas madre de nuestro cuerpo lo que mantendrá mucho más tiempo la salud general de nuestro organismo y de nuestra energía.
Ángel Salazar
Kinepharma
La atopia

La atopia es la predisposición anormal a sintetizar los anticuerpos de tipo IGE debido a los alérgenos naturales que han entrado en el organismo, a través de la piel de la mucosa del tubo digestivo y de las vías respiratorias y oculares.
Se cree que fundamentalmente se deben a multitud de cambios en los países desarrollados durante los últimos años, entre ellos la polución, la reducción en la frecuencia y duración de la lactancia, la reducción del consumo de ácidos grasos insaturados en beneficio de los saturados, el exceso de uso de antibióticos o el exceso de higiene personal y a otros factores que cambian la inmunidad desde las primeras etapas de vida.
La respuesta alérgica empieza ya en la vida dentro del útero. El desarrollo de la respuesta atópica está relacionado con un predominio de la población de linfocitos de tipo TH2, que están en el origen de la producción de IGE y de las citoquinas proinflamatorias. El origen es el feto que se encuentra en un entorno de tipo TH2 para impedir el rechazo del mismo por parte del organismo de la madre. Cuando nace el bebé su sistema linfocitario se caracteriza por unos linfocitos inmaduros, sin marcadores específicos.
En los primeros meses de vida eso linfocitos inmaduros adquieren unas propiedades funcionales, gracias al contacto con antígenos exteriores y los primeros antígenos que encuentra el bebé son los de la flora vaginal de la madre, en la cesárea no se va a producir este encuentro o si la madre tiene un terreno bacteriológico perturbado el bebe va a orientar sus defensas en una dirección anormal, es decir no adquiere la capacidad de una respuesta destinada a luchar contra las infecciones tipo TH1, ya que en ausencia de infecciones o de flora vaginal correcta en la madre sus defensas se orientan al tipo TH2 y por tanto hacia una inflamación alérgica. Esto unido al uso precoz y continuado de antibióticos ha sido relacionado con un riesgo agudo de asma y alergia.

Otras causas que cambian la inmunidad
También el uso generalizado de las vacunas impiden el desarrollo de la infección y por tanto la defensa del organismo por los TH1 promoviendo la proliferación de los TH2.
Asimismo el papel de la higiene excesiva: hay menos alergias en los niños que viven en el campo que en los de las ciudades, debido a la exposición precoz a las endotoxinas de los gérmenes gran negativos presentes en los animales de granja.
Para el terreno atópico tenemos pues claro la necesidad de tratar el terreno cuanto antes. Las alergias se pueden prevenir gracias a la nutrición: Probioticos, ácidos grasos esenciales, glutamina… que van a reforzar los mecanismos de defensa de la barrera digestiva y cuidando la alimentación.
Por tanto hay que revertir todo lo que podamos estos hábitos de forma que evitemos este tipo de alteración del sistema inmunitario. Esto podemos testarlo con un kit de inmunidad.
Angel Salazar
Kinepharma
Intolerancia al gluten

El gluten es una pequeña parte proteica que está presente en el trigo, incluidas todas las especies de Triticum tales como el trigo duro la espelta, el kamut, el centeno la cebada la vena o sus variedades híbridas.
Esa intolerancia al gluten llamada enfermedad celíaca está presente en individuos genéticamente predispuestos y se caracteriza por una reacción inflamatoria provocada por un problema inmunitario generado por esta proteína, todo esto se produce en la mucosa del intestino delgado, lo que dificulta la absorción correcta de los nutrientes.
Normalmente esto se manifiesta en una serie de síntomas como la pérdida de apetito y de peso, la distensión abdominal, la anemia ferropénica, la diarrea crónica, vómitos. En los niños provoca retraso en el crecimiento y suele aparecer poco tiempo después de incorporar a su dieta los cereales. Aunque muchas veces los síntomas pueden estar ocultos, sobre todo al principio.
Esta enfermedad viene asociada a otras como la anemia, la infertilidad, la osteoporosis, la enfermedad tiroidea o la depresión, por ello todos tenemos que ser conscientes de que de una forma u otra podemos presentar algún tipo de intolerancia a este alimento.

Hay que tener especial cuidado ya que muchos de los alimentos procesados incorporan gluten en pequeños porcentajes y por ello recomendamos consultar las etiquetas y acostumbrarse a alimentos que de forma natural no lo contienen como el arroz el maíz, Las frutas, las patatas, los vegetales además de las carnes y pescados no transformados.
La intolerancia al gluten no debe confundirse con la alergia al gluten, la alergia no permite ningún tipo de consumo por muy pequeño que sea, ya que puede producir una reacción anafiláctica y provocar la muerte.
¿Cómo podemos identificar en kinesiología esta patología?:
En primer lugar identificaremos la existencia de una intolerancia alimentaria a través de la ampolla cáusticum D 30, que provocará un AR al ponerla sobre el paciente, ahora deberá ser contrastada con la ampolla de gluten que corregirá ese AR. Estás ampollas la podemos encontrar en un kit de intolerancias alimentarias.
Angel Salazar
Kinepharma
Prevenir la diabetes tipo II en kinesiología

En la terapia anti inflamatoria hay que buscar cuáles son los desencadenantes, los llamados triggers en inglés. Estos serán las toxinas exógenas, endógenas, las alergias, las disglucemias y los radicales libres. Por ello el intestino juega un papel fundamental en las alergias y en la inflamación.
En la diabetes tipo II un equipo de investigación dirigido por Gerald I. Shulman en la Universidad de Yale, en New Haven, Estados Unidos ha descubierto que la insulina suprime la producción de glucosa por el hígado mediante la inhibición de la descomposición de la grasa y que la supresión del proceso normal de inhibición de la producción de glucosa por parte del hígado, debido a la existencia de inflamación en el tejido adiposo (graso), produce un aumento de la producción de glucosa hepática e hiperglucemia.
Al principio sólo hay un aumento de insulina en sangre y no hay ningún tipo de síntoma, al menos una cuarta parte de la población sin azúcar en sangre y sin síntomas tiene elevada la insulina en sangre.
Con el paso del tiempo, si esto no es controlado se generará un proceso inflamatorio que afectará al hígado, aumentando los ácidos grasos libres, los triglicéridos y el colesterol en sangre, aparte de un aumento de la tensión arterial y problemas cardiovasculares. Otra de las consecuencias es la inhibición de la producción de la DHEA (deshidroepiandrosterona) hormona que producen las suprarrenales, lo que provocará un aumento del cortisol y de la oxidación en el hígado.

¿Cómo vamos a evitar el aumento de la producción de insulina?: fundamentalmente interviniendo sobre los receptores hormonales de la insulina, para intentar repararlos y que funcionen correctamente. En ello va a jugar un papel muy importante el ejercicio, la dieta y todo lo que afecte a la membrana celular como los ácidos grasos esenciales, el zinc, la vitamina e, el cromo, el magnesio, el ácido alfa-lipoico etc.
¿Pero cómo testamos esto si la insulina está alta?: poniendo su ampolla en el paciente va a dar un AR. Si la glucosa ya está elevada en sangre por supuesto también dará un AR. Además debemos ir buscando problemas de trastornos metabólicos, ya que nos puede guiar y como hemos visto anteriormente puede haber falta de hormonas sexuales, exceso de cortisol y en especial falta de DHEA.
Ángel Salazar Magaña
Kinepharma.
El azúcar simple y los problemas de salud mental
Si queremos mantener en estado óptimo tanto nuestra salud mental tanto la intestinal a largo plazo, no podemos obviar los peligros que conlleva la ingesta de gran cantidad de azúcar simple en nuestra dieta.
Por azúcar simple, entendemos el azúcar blanco o refinado, la bollería industrial, infinidad de alimentos como la carne procesada con químicos, el pan, la comida preparada o el embutido. También contienen azúcar simple los refrescos con gas, los zumos envasados y los carbohidratos refinados.
La estabilidad del azúcar en la sangre es de vital importancia para estar mentalmente sanos. Para que nuestro cuerpo no sufra alteraciones en sus niveles de glucosa disponemos de un órgano exclusivamente dedicado a esta función, el páncreas.
Al consumir carbohidratos refinados, estamos provocando una excesiva subida de azúcar y el páncreas ha de esforzarse por poner todos los recursos disponibles para compensar este aumento con insulina.
Cuando basamos nuestra alimentación en carbohidratos refinados (bollería, pastas, harinas refinadas, arroz blanco, etc.) durante demasiados años, acabamos rompiendo el equilibrio de nuestro organismo.
Pero, ¿qué sucede cuando se trunca esta armonía orgánica? Nos acaba afectando a importantes neurotransmisores; los que regulan el sueño, nuestro estado de ánimo, la motivación o el aprendizaje.
También puede provocar cierto descontrol en la conducta, ya que el azúcar acaba inhibiendo nuestros mecanismos de neurotransmisión, es decir, la capacidad de trasladar la información de una neurona a otra, con lo cual la información tarda más en llegar o se pierde. Por tanto, nuestra capacidad de reacción o la memoria puede verse afectada.
Investigaciones recientes, demuestran que el azúcar reduce drásticamente algunas sustancias con las que el cerebro elabora muchos de los neurotransmisores.
Nuestro sistema nervioso aprende a utilizar la glucosa del azúcar simple como combustible. En el hipotálamo hay unos glucoreceptores que se encargan de vigilar y regular la cantidad de glucosa en nuestra sangre.
Si detecta que la cantidad de azúcar en sangre es deficiente, libera azúcar almacenada en el cuerpo y la convierte en glucosa. Pero, si, por el contrario, el nivel de glucosa es demasiado elevado, manda la orden al páncreas para que libere insulina y pueda paliar y metabolizar este exceso anormal de azúcar. Cuando nos pasa esto, estamos obligando al organismo a hacer un sobreesfuerzo constante y lo sobrecargamos.
Además, este cambio brusco de azúcar en sangre puede provocarnos cambios de humor e inestabilidad emocional.
Tras años de consumo de azúcar simple, nuestro organismo va a necesitar mucho tiempo para estabilizar de nuevo el sistema nervioso, el endocrino y los desequilibrios en la conducta. Pudiendo llegar a provocar desórdenes crónicos.
Por tanto, es recomendable que comencemos a crear conciencia de la importancia de modificar algunos hábitos básicos, como, decantarse por la pasta, arroz y pan integral, no abusar de las bebidas azucaradas y sobretodo cultivar el hábito de revisar la etiqueta de ingredientes en carnes, embutidos y demás productos procesados antes de adquirirlos.
Intoxicación por mercurio, el metal silencioso
El mercurio es un metal que puede convertirse en veneno mortal para cualquier ser vivo. De todos los metales es el único que mantiene su estado líquido a temperatura ambiente. Este metal se acumula en los pescados especialmente grandes, como es el caso del tiburón, la caballa real, el pez espada y la lubina, por esta razón, se recomienda reducir y controlar su consumo, sobretodo en mujeres embarazadas.
Pero no sólo a través de la alimentación corremos el riesgo de intoxicarnos con mercurio. Cada vez son más los casos clínicos sobrevenidos por inoculación con vacunas, amalgamas dentales, así como por inhalación de vapores.
En el año 2001, en Estados Unidos, la FDA, emitió una orden para advertir a la gente, especialmente mujeres embarazadas y madres lactantes, de los riesgos para la salud que pueden derivar del consumo de pescados grandes contaminados por mercurio.
El mercurio afecta en mayor medida al cerebro de los niños, el cual se encuentra en fase de desarrollo. Este metal accede mucho más fácilmente al tejido cerebral del pequeño debido a que la barrera hematoencefálica aún no se ha completado.
Algunas investigaciones han logrado demostrar que los bebés expuestos a mercurio, a diferencia de lo que ocurre en el caso de los adultos, se acumula sobre todo a nivel cerebral.
También se debe tener en cuenta que los bebés de menos de 6 meses de edad, no pueden excretar el mercurio, por su incapacidad para producir la bilis, que es la vía de excreción principal de mercurio.
Pero, por suerte no todos los niños tienden a desarrollar las mismas reacciones al mercurio, ya que eso va a depender también, de lo susceptible que sea cada individuo según factores tanto genéticos como ambientales.
Ya sea en el caso de un individuo adulto o no, el mercurio acaba intoxicando cuando se acumula sin dar el tiempo suficiente al organismo para ir eliminándolo. Es decir, cuando la velocidad de exposición es mayor que la de eliminación.
En la mayoría de ocasiones, los efectos o síntomas de la acumulación por mercurio suelen mostrarse de forma tardía, es decir, unos meses después de la exposición.
La intoxicación por mercurio puede afectar de formas muy diversas y difusas a nivel orgánico, pues no deja de ser veneno circulando por todo nuestro organismo. Puede causar daños a nuestras enzimas (no olvidemos la importante función de estas), dificultar los mecanismos de transporte de nutrientes y elementos esenciales para el buen funcionamiento de todos nuestros órganos y sistemas, así como causar daños en las proteínas estructurales que forman nuestros tejidos.
Sin embargo, donde más se hace notar es a nivel cerebral y de sistema nervioso. Ante la presencia de mercurio se detectan niveles anormales de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, la acetilcolina o el glutamato.
En numerosos casos de niños con autismo se ha podido detectar este desequilibrio en los neurotransmisores, causando problemas de aprendizaje y de expresión oral así como dificultad para entender ideas abstractas o complejas. Estos niños tienden a aislarse, sufren ataques de ansiedad y comportamientos obsesivos/ compulsivos.
También, se dan alteraciones a nivel sensorial como intolerancia al ruido, aversión al tacto o falta de sensibilidad en alguna parte del cuerpo.
Gracias a la kinesiología podemos detectar y diagnosticar este exceso de metales pesados en nuestro organismo. En la actualidad, hay muchas personas y niños con sintomatologías difusas y enfermedades crónicas, cuyo origen no parece estar claro. Considerar la posibilidad de una sobreexposición a mercurio o cualquier otro metal, podría ser de gran ayuda en el tratamiento de la enfermedad.
¿Cuentas con los niveles adecuados de calcio?
La mayoría de nosotros asociamos el calcio con huesos fuertes. Sin embargo, hay muchos otros aspectos que desconocemos sobre los efectos del calcio en nuestro organismo y sobre aquellos otros minerales necesarios para la adecuada absorción del mismo. Por ejemplo, el magnesio es imprescindible para tener huesos fuertes y sanos ya que sin este el calcio no podría ser metabolizado.
Aproximadamente el 95% del calcio que ingerimos está destinado a la mineralización de los huesos y dientes. El 1% restante se invierte en otras funciones, como por ejemplo; coagular la sangre o regular las contracciones y relajaciones del corazón así como de los demás músculos del cuerpo. También sirve para liberar la energía de los alimentos que ingerimos y ayuda al cuerpo a utilizar el hierro disponible.
Los huesos a pesar de ser una estructura sólida, no permanece inalterable y estática sino que la estructura del hueso va cambiando y remodelándose constantemente con el tiempo.
Todo el calcio que absorbe nuestro cuerpo, ya sea a través de la dieta o de suplementos alimenticios, se almacena o deposita en el hueso, de tal manera que se va formando hueso nuevo y el hueso antiguo es reabsorbido y excretado. Cada vez que nuestro organismo necesite normalizar su cantidad de calcio, será extraído del hueso.
Tal como la mayoría de nosotros sabemos, nuestro cuerpo alcanza su madurez esquelética a los 30 años aproximadamente. Llegados a este punto, la cantidad de calcio que se deposita en los huesos es igual a la cantidad que reabsorbemos.
Por tanto, a partir de los 30 conviene proveerse del calcio necesario para que cuando nuestro organismo reabsorber el mineral del hueso, este no se debilite y pierda más densidad de la debida.
Si desde nuestra infancia proveemos a nuestros huesos de calcio y otros nutrientes relevantes para el sistema esquelético como lo son, la vitamina D, la vitamina K o el Magnesio, estamos estimulando la formación de hueso nuevo que nos protegerá de la osteoporosis al llegar a cierta edad.
La osteoporosis provoca que los huesos se vuelvan porosos, haciendo la estructura ósea mucho más frágil y sensible a fracturas.
En el caso de las mujeres, durante la menopausia y postmenopausia, debido a la disminución de estrógenos se acelera la pérdida de masa ósea. La ingestión de alimentos o suplementos nutricionales que contengan calcio y Vitamina D, nos ayudará a prevenir estos efectos.
Así pues, si nos preocupamos, mientras aún estamos a tiempo, de estar bien nutridos y de hacer ejercicio regular, podremos cumplir años sin notar tanto los efectos de la edad.
A parte de su vinculación con la salud ósea, el calcio también ayuda a disminuir el síndrome premenstrual. Se ha podido comprobar en diversas investigaciones los beneficios de este mineral en el alivio de sus síntomas (dolores, cólicos, estado de ánimo).
Esto se debe a que las hormonas ováricas afectan al metabolismo del calcio y los estrógenos afectan a su absorción intestinal, pudiendo darse una “hipocalcemia”. Esta deficiencia de calcio puede ser revertida tomando suplementos.
Solemos asociar el calcio con los productos lácteos, sin embargo, también lo podemos encontrar en las almendras, las semillas de sésamo, las semillas de mostaza, el marisco, las habas, las tortas de maíz, los orejones, las algas marinas y muchos otros alimentos.
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