Nutrición en las enfermedades cardiacas

Hoy nos ha llamado la atención el giro que dio el Dr. Dwight Lundell, jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el Banner Heart Hospital, que le llevó a dejar recientemente la cirugía para centrarse en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardíacas. Es el fundador de Healthy Humans Foundation, que promueve la salud humana mediante un enfoque que ayude a las Corporaciones a promover la salud.

Más de 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, 20 millones padecen diabetes y 57 millones prediabetes. Estos trastornos están afectando cada vez a personas más jóvenes, en mayor número cada año y en contra de lo que se nos ha enseñado desde siempre, la culpable no son los altos niveles de colesterol, sino la inflamación que se produce como consecuencia de los malos hábitos alimentarios.

Lo que promulga este doctor es que, sin inflamación en el cuerpo, no es posible que se acumule colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen enfermedades cardíacas y ataques. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo. Es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado.

La inflamación, es simplemente una reacción natural del cuerpo ante bacterias, toxinas, virus etc. Es una forma de proteger al cuerpo, sin embargo, si exponemos al organismo de forma crónica a daños por toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está diseñado para procesar, ocurre una condición llamada inflamación crónica.

La mayoría de las personas nos limitamos a seguir la dieta recomendada que es baja en grasas y alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estamos causando repetidos daños a nuestros vasos sanguíneos. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebrovasculares, a la diabetes y la obesidad.

En resumen, el principal causante de la inflamación crónica es la sobrecarga de hidratos de carbonos simples y procesados (azúcar, harina y todos los productos derivados) y el exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.

Cuando consumimos hidratos de carbono simples, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente, el páncreas secreta insulina. Si la célula está llena y no necesita glucosa, el exceso de glucosa es rechazada, entonces se elevan los niveles de azúcar en sangre produciendo más insulina y la glucosa se almacena en forma de grasa.

¿Qué tiene que ver esto con la inflamación? La cantidad de azúcar en sangre es controlada en unos rangos muy estrechos. Las moléculas de azúcar extras se unen a una variedad de proteínas que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Cuando sube tu nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de tus vasos sanguíneos.

Si a esto unimos el exceso de ácidos grasos omega 6 en los productos elaborados, que rompe el equilibrio con los omegas 3, que debe ser de 3:1 y no de 15:1 como es hoy en día, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.

Cada vez es más importante concienciarse de la alimentación, ya lo vimos en artículos pasados como el del Dr. Shinya. No obstante creemos que ambas teorías son compatibles y deben integrarse, esperemos que la medicina predominante adopte ya de una vez las pautas correctas de alimentación, como el principal factor de prevención de enfermedades.

Para el test podremos utilizar  un kit de enfermedades del sistema circulatorio, en especial ampollas como la de arterioesclerosis en arteria que me revelen problemas  que afecten a la salud del corazón.

Ángel Salazar Magaña (angelsalamag@gmail.com)

Kinepharma.

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