Estrés y grasa abdominal

Hay mucha gente, que a lo largo de su vida ha mantenido un nivel adecuado de ejercicio físico, que llevan una vida sana y que a pesar de todo siguen manteniendo problemas de grasa abdominal y aunque se han planteado todo tipo de soluciones y de dietas, no consiguen quitar esa molesta tripita tan poco estética.

Dentro de la información y consejos que reciben estas personas con el objetivo de conseguir aminorar su peso muchas veces no está la referida a los efectos del estrés.

El estrés es muy dañino no solamente por los efectos psicológicos y físicos que provoca, sino también porque aumenta el nivel de cortisol en el cuerpo. Esta hormona se segrega en momentos de peligro o alarma, y no es malo en pequeñas dosis pero lo que ocurre habitualmente en nuestra sociedad es que el estrés se convierte en crónico y cuándo esto ocurre es desencadenante de importantes problemas endocrinos.

Cuando esto ocurre el hígado se moviliza poniendo en circulación la glucosa como combustible rápido y al mantenerse en sangre mucho tiempo, se agotan las reservas de glucosa en este órgano, por lo que el organismo utiliza otra fuente, el tejido muscular, lo que implica que el cerebro demande mayor ingesta de energía. Esto se traduce en una mayor ingesta de alimentos y de forma compulsiva y rápida. Además para saciar esa necesidad, buscamos esa energía en forma de azúcares o carbohidratos de rápida asimilación.

También ocurre lo contrario que cuando existe más glucosa en sangre, se elevan también las cantidades de cortisol, por lo que es necesario si padecemos estrés no sólo llevar una vida sana y alimentarnos correctamente, sino reducir los alimentos de alto índice glucémico.

En estas circunstancias el cortisol produce obesidad que se centra en nuestra tripa, acumulando grasa, sobre todo en la zona abdominal, mientras se dispara una respuesta de hambre al cerebro, que le indica a las células que almacenen la mayor cantidad de grasa posible. No hay que olvidar que hoy en día el perímetro abdominal se considera uno de los principales factores de la alteración hormonal en el hombre, siendo fundamental corregir este problema.

Consejos

El principal consejo es llevar una vida tranquila, aunque sabemos que esto a veces no es posible si habría una serie de productos o suplementos que ayudarían, uno de ellos sería el DHEA o Dehydroepiandrosterona que es una hormona esteroidea sintetizada a partir del colesterol y secretada por las glándulas suprarrenales. Cuando tenemos niveles altos de estrés esta hormona cae y aumenta el cortisol creando a largo plazo un cansancio y una sensación de agotamiento. Suplementos de DHEA en pequeñas cantidades 25 mg diarios pueden producir efectos de reducción del colesterol en el organismo. Esto lo podemos ver con un kit de sistema endocrino.

También los suplementos de ácidos grasos omega 3, vitamina A, B (en especial ácido pantoténico o vitamina B5) y C pueden reducir la liberación de cortisol influenciada por el estrés mental.

Una alimentación rica en frutas y verduras y bajas en hidratos de carbono o de cadena corta y azúcares es importante. Realización de ejercicio físico que aumente nuestras endorfinas y reduzca nuestro nivel de azúcar en sangre y de grasa es fundamental y cuidar las relaciones sexuales ya que nos ayuda a controlar los niveles de cortisol, serían otros consejos importantes a seguir.

Ángel Salazar

Kinepharma

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