La conexión entre cáncer y obesidad

El cáncer y la obesidad están unidos por medio de un vínculo que existe muy claro que es la toxicidad. El cuerpo es una máquina fantástica muy compleja y muy bien sincronizada, el desequilibrio en una zona impacta en un órgano o en un conjunto de tejidos relacionados con ella.

Cuando las sustancias químicas  llegan al flujo sanguíneo sus nocivos componentes se almacenan en los órganos y tejidos más débiles y vulnerables, ya que estos no pueden deshacerse de todos ellos. Los órganos debilitados se dañan o enferman y finalmente empiezan a funcionar mal. El resultado son quistes, resistencia la insulina, enfermedades pulmonares y renales, piedras biliares, trastornos del sistema inmunitario (el 65% de nuestro sistema inmunitario está en los intestinos), inflamación crónica, problemas hormonales, y así hasta llegar al desarrollo de un tumor.

Aunque esto ocurra, siempre es posible revertir este proceso, el sobrepeso y la obesidad provienen de una «crisis de toxicidad», un estado en el que el individuo no puede hacer frente a la sobrecarga tóxica.

Como sucede las toxinas utilizan como refugio el tejido graso, esa es la manera en que nuestro cuerpo se mantiene alejado de males mayores: guardando el exceso de desechos metabólicos y de otras toxinas. Al almacenar estas sustancias en las células grasas, las cuales tienen un índice metabólico bajo, el organismo mantiene sus venenos fuera del flujo sanguíneo, de modo que no puedan llegar a otros tejidos y órganos.

Sin duda alguna los individuos obesos albergan una acumulación interna tóxica y contaminada que lleva la congestión de otros órganos y sistemas. Como consecuencia de ello, todo el organismo se resiente y empieza funcionar mal. Es por ello que muchas veces en nuestra experiencia particular, nos damos cuenta de que nos cuesta mucho adelgazare llegado a determinado punto. Después de liberarnos de los cuantos kilos extras, es como si la grasa ya no quisiera aflojar más.

Esto se debe a que a consecuencia del sistema sobrecargado de toxinas, o de un cuerpo con obesidad elevada, todos los órganos corporales se aletargan, se empieza a perder el proceso natural de funcionamiento para el que están programados. También pierden la capacidad para metabolizar y procesar la grasa de manera efectiva esto se traduce también a nivel celular: el metabolismo de la célula se ralentiza debido a que hay una gran dificultad para metabolizar los distintos elementos que llegan, siendo más costosos para la célula los procesos de eliminación Y de obtención de energía. Esto se manifiesta en la persona por un estado de aletargamiento y de cansancio continuo.

Todo el proceso genera un círculo vicioso en el que el exceso de toxinas lleva a la obesidad, el exceso de grasa y de la celulitis ralentiza el metabolismo y esto último lleva ganar más peso.

Test

El sobrepeso nos indicará que este proceso está en marcha, también deberemos escuchar los hábitos alimentarios y el estilo de vida de nuestro paciente. No será raro que se mezclen en él una mala alimentación, algunas intolerancias alimentarias, un mal estado del hígado y los intestinos, una vida sedentaria, estrés y un bajo estado hídrico. Esto constituirá una bomba de relojería y además se genera un círculo vicioso del que es difícil salir.

Quizás haya una situación de bloqueo ó aislamiento de algún órgano que tendremos que quitar. Podemos utilizar un kit de órganos comprobando sobre todo el estado de los órganos emuntorios y del sistema linfático, las ampollas de precancer y cáncer de un test básico, aunque también será necesario ver que alimentos hay que retirar a nuestro paciente y que recomendaciones sobre el estilo de vida debe iniciar, como el hacer algo de ejercicio, hidratarse correctamente y dejar los tóxicos y la proteína animal etc.

Angel Salazar Magaña (angelsalamag@gmail.com)

Kinepharma.

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